Volante del motor o de inercia: qué es, cómo funciona, cuándo y cómo cambiarlo

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Imagen del volante del motor - recambioscoche.es

El volante del motor o volante de inercia es una pieza esencial del automóvil, y garantiza que el motor funcione correctamente. Si de repente tu coche empieza a funcionar con dificultad, o si oyes ruidos cuando lo pones en marcha, es posible que tengas que cambiar el volante. En este artículo encontrarás información básica sobre el volante de inercia del motor, cómo funciona, cuándo y cómo sustituirlo.

¿Qué es el volante del motor?

El volante del motor es una gran pieza giratoria que lo conecta a las palancas y engranajes. Su función básica es acumular energía cinética a partir de las explosiones del motor, que luego es transmitida a las ruedas. También sirve para mantener el motor en un giro continuo, reduciendo la fricción entre diferentes piezas.

 

Cómo funciona un volante de inercia

Los coches con motores a combustión funcionan con explosiones en el interior de cilindros, y esto libera una gran cantidad de energía pasa por el cigüeñal y es llevada a las ruedas a través de la transmisión. Sin nada que estabilizara esa energía a mitad del camino, el movimiento sería irregular y muy molesto, con ese traqueteo típicos de los primeros coches fabricados hace 100 años.
Aquí entra en escena el volante del motor, que recibe esa energía y la mantiene de forma potencial, girando de forma constante incluso con el coche parado, hasta que soltamos el embrague con la marcha puesta y la fuerza rotatoria es transmitida a las ruedas.
El volante de motor también tiene otras funciones importantes. Equilibra el peso del motor para que funcione sin problemas y forma parte del motor de arranque eléctrico, necesario para poner el vehículo en marcha.

 

¿Cuándo hay que cambiar el volante del motor?
Los volantes de motor están sometidos a tensiones muy elevadas dado que están siempre en movimiento. Como resultado, se desgastan con el tiempo y pueden romperse si no se sustituyen a tiempo.
En una conducción correcta, se recomienda cambiar el volante después de 100.000 y 150.000 km. Algunas marcas pueden incluso elevar esta media un poco más en función de sus controles de calidad.
Hay algunas señales que indican que el volante de inercia de tu coche necesita ser sustituido:
Pérdida de potencia del motor al arrancar o al cambiar de marcha, especialmente entre la primera y segunda. Esto también indica que puede haber un problema con el embrague.
Fallo del disco de transmisión del embrague (uno de los componentes clave del embrague). En este caso, oirás un chirrido procedente del embrague cuando cambies de marcha o salgas de una parada. Lo mejor es que lo revises lo antes posible. Es posible que tengas que cambiar el embrague y, posiblemente, también el volante de inercia.
Una especie de olor a quemado que se puede notar dentro del vehículo. Este olor se genera cuando el embrague se utiliza de forma inadecuada, ya sea por un volante en mal estado o por un conductor inexperto.
Vibraciones procedentes del suelo del coche o del pedal del embrague, cada vez que es accionado. Estas vibraciones indican que los soportes del muelle del volante se han estropeado.

Cómo sustituir el volante de inercia

 

Es importante que sepas que, aunque entiendas algo de mecánica, la sustitución del volante de inercia es un proceso complejo y debería ser hecho por un mecánico profesional y en un taller adecuado. Pero si por curiosidad quieres conocer los pasos habituales para cambiarlo, aquí van:

  • Eleva el coche a una altura cómoda y desconecta los cables de la batería
  • Desmonta el embrague y la caja de transmisión
  • Afloja todos los pernos de conexión
  • Retira los componentes adicionales y transmisión
  • Retira el volante existente con cuidado
  • Limpia todo el área con detergente.
  • Instala el volante nuevo, apretándolo con firmeza
  • Vuelve a poner el embrague y la caja de cambios.
  • Prueba a conducir el coche para detectar cualquier fallo.

Prevenir antes que remediar
La sustitución del volante de motor no es precisamente barata, y ronda los 600 a 700€ de media para un turismo. Se puede conseguir uno de recambio, incluso de segunda mano, pero esta es una pieza muy importante del vehículo.
Dependiendo de cómo se estropee, puede producir otros daños mecánicos que podrían costarte mucho más dinero. Por esto, trata de sustituirlo con un recambio de calidad y antes del tiempo recomendado, si posible.

 

 

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